martes, 11 de septiembre de 2012



UN SUEÑO DENTRO DE UN SUEÑO




¡Toma este beso en tu frente! 
Y, en el momento de abandonarte, 
déjame confesarte lo siguiente: 
no te equivocas cuando consideras 
que mis días han sido un sueño; 
y si la esperanza se ha desvanecido 
en una noche o en un día, 
en una visión o fuera de ella, 
¿es por ello menos ida? 
Todo lo que vemos o parecemos 
no es más que un sueño en un sueño.
Yo permanezco en el rugido 
de una ribera atormentada por las olas, 
y aprieto en la mano 
granos de arena de oro. 
¡Qué pocos y cómo se escurren 
entre mis dedos al abismo, 
mientras lloro, mientras lloro! 
¡Oh Dios!, ¿no puedo yo estrecharlos 
con más ceñido puño? 
¡Oh, Dios!, ¿no puedo salvar 
ni uno, de la despiadada ola? 
¿Todo lo que vemos o parecemos 
no es más que un sueño dentro de un sueño?

EDGAR ALLAN POE




jueves, 30 de agosto de 2012



DARÍO JARAMILLO AGUDELO

(SANTA ROSA DE OSOS, 1947)

 



Poeta, novelista y ensayista colombiano nacido en Santa Rosa de  Osos, Antioquia, el 28 de julio de 1947.

Terminó el bachillerato en Medellín y posteriormente obtuvo el título de abogado y economista por  la Universidad
Javeriana de Bogotá.

Es el gran renovador de la poesía amorosa colombiana y uno de los mejores poetas de la segunda mitad del siglo XX
de su país.

Su obra poética se caracteriza por un marcado corte intimista. También se ha destacado como brillante narrador
y ensayista. Ha desempeñado importantes cargos culturales en organismos estatales  y es miembro de los consejos
de redacción de la revista "Golpe de Dados" y de la fundación particular "Simón y Lola Guberek”.

Su obra poética está contenida en las siguientes publicaciones: "Historias" en 1974, "Tratado de retórica"
Premio nacional de poesía 1978, "Poemas de amor" 1986, "Antología poética" en 1991, 
"Cuánto silencio debajo
de esta luna"
en 1992,  "Del ojo a la lengua"  en 1995,  "Cantar por cantar" en 2001  y "Gatos" en 2005.





POEMAS DE AMOR

1


Ese otro que también me habita,
acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos,
ese otro a quien temo e ignoro, felino o ángel,
ese otro que está solo siempre que estoy solo, ave o demonio
esa sombra de piedra que ha crecido en mi adentro y en mi afuera,
eco o palabra, esa voz que responde cuando me preguntan algo,
el dueño de mi embrollo, el pesimista y el melancólico y el
                                                                      Inmotivadamente alegre,
ese otro,
también te ama.

 


Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde
(Dublín, 1854 - París, 1900)




 
Nació en Dublín el 16 de octubre de 1854, fue de una familia culta y liberal. Su madre, Jane Elgee, traducía a Dumas y escribía versos; su padre, también con inquietudes literarias, era conocido principalmente como ocultista.

Poeta, dramaturgo, novelista, crítico literario y ensayista irlandés. Es uno de los escritores más brillantes de la época victoriana y de la literatura universal.

A los 20 años gana la medalla de oro Berkeley y recibe una beca por cinco años para estudiar en el Magdalen College de Oxford. Dos años más tarde logra el primer premio en literatura griega y latina. Gana el primer premio en los exámenes finales de curso y el galardón Newdigate con el poema Rávena. A los 24 años obtiene el título de Bachelor of Arts.

Sus detractores aseguran que todo su mérito radica en su pintoresquismo. Se casa en 1884 con Constance Lloyd, tiene un hijo y el poeta se cansa de su mujer. Aún así, la pareja engendrará un segundo hijo.

Incursiona en el teatro y escribe novelas, cuentos, ensayos muy importantes, sin mencionar los numerosos artículos que publica en revistas de Europa y Estados Unidos.

Tras ser acusado de sodomita por el marqués de Queensberry, con cuyo hijo mantenía una relación homosexual, es condenado a dos años de cárcel.
Recobrada la libertad, despreciado por la sociedad inglesa, se instala en París. Quería iniciar una nueva vida bajo el nombre de Sebastian Melmoth, en homenaje al protagonista de la novela de Maturin.

Enfermo de meningitis muere el 30 de noviembre de 1900 acompañado por unos pocos amigos y en la indigencia que le acarrea el tiempo pasado en prisión.



miércoles, 29 de agosto de 2012


MIGUEL HERNANDEZ




Poeta español nacido en Orihuela, Alicante, en 1910.
Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé,
se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro «Perito en lunas» en 1933 y posteriormente,
los sonetos agrupados en «El rayo que no cesa», marcaron la experiencia amorosa del poeta.
Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado
y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, «Cancionero
y romancero de ausencias».
Falleció en 1942.



Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre su cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma, al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pones alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
y el niño como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño;
nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

 


TOMADO DE : http://amediavoz.com/hernandez.htm

martes, 28 de agosto de 2012


JOSÉ ASUNCIÓN SILVA




JOSÉ ASUNCIÓN SILVA 1865/1896
             El 27 de noviembre de 1865, nace José Asunción Silva, en Bogotá, Colombia.
Pertenece a una familia acomodada. Sus padres son Ricardo Silva Frade y Vicenta Gómez Diago. Su padre perteneció a un grupo costumbrista de escritores. Tuvo cinco hermanos pero su predilecta y confidente fue Elvira.
Dotado de una gran sensibilidad humana y artística y de una notable inteligencia, tuvo una formación literaria precoz, resultado de un ambiente familiar cultivado y creativo. A los diecinueve años emprendió un viaje de estudios por Europa, donde conoció a los simbolistas franceses y a destacados intelectuales británicos, alemanes y franceses. Tras su regreso, después de casi dos años, se convirtió rápidamente en el máximo exponente de la poesía colombiana. Sus poemas se caracterizan por la audacia y la originalidad del lenguaje y las imágenes; el tema del amor aparece plagado de referencias eróticas, y no faltaron rumores que los relacionaban con una supuesta pasión secreta por su hermana Elvira, a la que se hallaba muy unido. Cuando ella murió, le dedicó su elegía Nocturno III, una de sus obras más celebradas. Se suicidó a los treinta y un años, desesperado por sus deudas, la muerte de su hermana y la pérdida de un manuscrito en el mar justo antes de su publicación. Sus poemas anticipan el modernismo; recopilados tras su muerte, se publicaron en Barcelona en 1906 con el título de Poesías, y su obra completa en 1942, en México, con el de Prosas y versos de José Asunción Silva.
El 24 de mayo 1896 es hallado muerto en su habitación con un disparo que él mismo se proporcionó en el corazón.

                                                                 
POESÍA



Poesía, ¿qué es poesía? poesía es más que palabras, oraciones y rimas. Poesía es hablar con el corazón en la mano, poesía es expresar los sentimientos al máximo, hacer que la corriente de sentimientos se apodere de tu corazón, haciendo que poco a poco tu pluma se mueva más rápido y haga que las palabras no sean palabras, sean sentimientos y hagan sentir a quien las lee el sentimiento que transmites al papel; el papel que absorbe todo, que gentilmente se presta como medio para bien o para mal, ése, el que puedes borrar y borrar pero siempre dejarás una mancha. Pero la poesía no está escrita en papel, está escrita en el corazón de quien la escribe y de quien la lee, y deja huellas en los corazones, tanto o más que en el papel, los corazones son como una hoja de papel, se escriben historias y se dejan recuerdos, se escriben promesas y se dejan angustias; se alimenta de palabras, haciéndolo más grande cada vez que le dicen un te quiero, cada vez que le hacen palpitar con fuerza. La poesía nace y crece de dos formas, cuando estás muy feliz tan feliz que piensas que no estás en ese momento, o cuando estás tan triste que quieres olvidar los amargos recuerdos. Así lo logro, dejando que el suave papel se impregne de sentimientos y causen un raro efecto en quien lo lee... porque el papel siempre será papel y los sentimientos siempre se harán poemas...
                                                                                                                        Daniel Reni-Anzola
                                                               ODA  A  LA  EDAD




                                                                                   

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.


Mediremos
la vida
por metros o kilómetros
o meses?
Tanto desde que naces?
Cuanto
debes andar
hasta que
como todos
en vez de caminarla por encima
descansemos, debajo de la tierra?


Al hombre, a la mujer
que consumaron
acciones, bondad, fuerza,
cólera, amor, ternura,
a los que verdaderamente
vivos
florecieron
y en su naturaleza maduraron,
no acerquemos nosotros
la medida
del tiempo
que tal vez
es otra cosa, un manto
mineral, un ave
planetaria, una flor,
otra cosa tal vez,
pero no una medida.


Tiempo, metal
o pájaro, flor
de largo pecíolo,
extiéndete
a lo largo
de los hombres,
florécelos
y lávalos
con
agua
abierta
o con sol escondido.
Te proclamo
camino
y no mortaja,
escala
pura
con peldaños
de aire,
traje sinceramente
renovado
por longitudinales
primaveras.


Ahora,
tiempo, te enrollo,
te deposito en mi
caja silvestre
y me voy a pescar
con tu hilo largo
los peces de la aurora!


                                                                    PABLO NERUDA.